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- El tenor Xabier Anduaga, un talento local que recibió el Tambor de Oro, capturó a los asistentes con su interpretación de la ‘Marcha de San Sebastián’, acompañado por el Orfeón Donostiarra y Gaztelubide, llenando todos los rincones de la ciudad con su voz.
Martes, 20 de enero 2026, 00:59
Un Centenario para Recordar
La Izada del centenario ha dejado huella. En la noche anterior, la plaza de la Constitución se convirtió en un mar de emociones, con una multitud celebrando un evento que refleja la rica tradición donostiarra. El tenor Xabier Anduaga, un talento local que recibió el Tambor de Oro, capturó a los asistentes con su interpretación de la ‘Marcha de San Sebastián’, acompañado por el Orfeón Donostiarra y Gaztelubide, llenando todos los rincones de la ciudad con su voz.
Un Viaje en el Tiempo
Este 20 de enero de 2026 conmemora un siglo desde la primera Izada oficial, un evento que resonará en la memoria colectiva de los donostiarras. En la misma plaza donde nuestros antepasados se reunieron para celebrar, se han vivido momentos similares pero con un toque moderno. La esencia del sentimiento donostiarra permanece intacta, visible en la multitud y en cada actuación, con un enfoque actual hacia la paridad.
Emociones que Trascienden
El público vivió la celebración con un entusiasmo palpable, expresando su alegría a través del famoso lema ‘Beti pozez, beti alai!’. Anduaga, emocionado y sonriente tras su actuación, mostró que aunque el escenario no sea el Metropolitan de Nueva York, su rendimiento dejó una huella profunda en el corazón de todos. La dirección de Juanjo Ocón, junto a las lágrimas de emoción de José Ramón Mendizabal, añadieron un matiz especial al evento.
La Fiesta en Cada Rincón
Las diversas actividades, desde el antiguo edificio del Ayuntamiento hasta la participación de 18 jugadores de la Real en los balcones, rememoran la tradición de unión de la ciudad. El alcalde Jon Insausti, vestido para la ocasión, mostró su compromiso y alegría en un día tan significativo, mientras la ikurriña fue izada, simbolizando la esencia vasca de la celebración.
Reflexión Final
En este día, la alegría y el sentimiento de pertenencia son más fuertes que nunca, evidenciando que a pesar de los cambios superficiales, los lazos que unen a los donostiarras son eternos. La celebración es un recordatorio de que el espíritu de la ciudad, y su conexión con la historia, permanecen vivos para futuras generaciones.
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