Infórmate en 5 segundos
- El Hotel Vincci La Rábida es un palacio del siglo XVIII en el barrio del Arenal, cercano a los principales puntos de interés de la ciudad.

La visita de Juan Carlos I a Sevilla combina tradición, secreto y reencuentros familiares. Procedente de Abu Dabi, asiste a la corrida del Domingo de Resurrección en la Real Maestranza, donde se reúnen destacados toreros.
Este viaje ha traído consigo una elección poco habitual en su alojamiento. En lugar de su habitual estancia en Galicia, ha optado por un hotel con historia en el corazón de Sevilla.

El Hotel Vincci La Rábida es un palacio del siglo XVIII en el barrio del Arenal, cercano a los principales puntos de interés de la ciudad. Su estética andaluza, con patios que evocan la historia local y espacios decorados de forma clásica, resultan ideales para vivir una experiencia auténtica.
Entre sus atractivos, se destaca una terraza panorámica con vistas a la Giralda, donde los huéspedes pueden saborear platos típicos de la región, un rasgo distintivo del hotel.
Las habitaciones del hotel varían en categoría, accesibles desde opciones más sencillas hasta suites amplias. Aunque no se ha revelado la habitación específica utilizada por el rey emérito, los precios oscilan entre 300 y 800 euros por noche.

Una visita express a la capital andaluza
El rey emérito llegó a Sevilla alrededor de mediodía, viajando en un avión privado. Desde el aeropuerto, se trasladó directamente al hotel, donde sus nietos Victoria Federica de Marichalar y Felipe Juan Froilán, junto a Jorge Navalpotro, lo esperaban.
El reencuentro familiar fue cálido y distendido, con abrazos y sonrisas en las puertas del hotel. Diversas personalidades del ámbito social fueron vistas, reflejando el interés continuo que genera cada visita del exmonarca.

Apenas transcurrió una hora desde su llegada hasta que Juan Carlos I salió del hotel para un almuerzo en el Real Club Pineda de Sevilla, un lugar exclusivo. En el restaurante Hoyo 19, disfrutó de la excelente comida y las vistas del entorno.
En este ambiente, se reunió con su hija, la infanta Elena, que había asistido a un evento taurino. La jornada se caracterizó por saludos entrañables y cariño de quienes se acercaron a él. Los vítores de “Viva el Rey” resonaron, y él respondió con cercanía y naturalidad.